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Aplicación del IVA de caja

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Aplicación del IVA de caja

 

 

Introducción

 

El IVA de caja, es un régimen (régimen especial del criterio de caja introducido por la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores), que retrasa el devengo y en consecuencia, la declaración e ingreso del IVA repercutido hasta el cobro a los clientes del sujeto pasivo, aunque se pospondrá, la deducción del IVA soportado en sus adquisiciones hasta el momento de efectuar el pago a sus proveedores.

La fecha límite es el 31 de diciembre del año posterior al que se hayan efectuado las operaciones.

 

La mayoría de las grandes empresas, están “amenazando” a sus proveedores con no volver a contratar con ellos, si se acogen al IVA de caja, ya que muchas de estas empresas están pagando a más de 200 días, además de los gastos que supone de adaptación y trámites en los libros de registro.

El Ministro de Hacienda ha afirmado que actuará contra las grandes empresas que quieren evitar que las Pymes se acojan al IVA de caja. Cualquier presión que reciban Pymes y autónomos la han de manifestar al minisiterio, y éste, tomará medidas, porque considera que el IVA de caja es beneficioso para todas las empresas.

 

Claves que debes conocer sobre el IVA de caja para decidir si quieres o no aplicarlo.

 

-      Fecha desde la que se puede empezar a aplicar: 1 de enero de 2014.

 

-      Quién lo puede aplicar: los sujetos pasivos que en el año anterior no hayan superado los 2.000.000€ en volumen de operaciones[1]. Quedan excluidos aquéllos que de un mismo pagador recibieron 100.000 € en efectivo, el año anterior.



[1]Se entenderá por volumen de operaciones el importe total, excluido el IVA y, en su caso, el recargo de equivalencia y la compensación a tanto alzado, de las entregas de bienes y prestaciones de servicios efectuadas por el sujeto pasivo durante el año natural anterior, incluidas las exentas.

No se tomarán en consideración:

Las entregas ocasionales de bienes inmuebles Las entregas de bienes de inversión Las operaciones financieras y operaciones exentas relativas al oro de inversión no habituales Las operaciones se entenderán realizadas cuando se produzca o, en su caso, se hubiera producido el devengo del IVA, si a las operaciones no les hubiera sido de aplicación el régimen especial del criterio de caja.

 

 

 

-      Si un empresario inicia su actividad en 2014 puede acogerse al IVA de caja, en 2015 podrá seguir en este régimen, si, no supera los 2.00.000€ de volumen de operaciones ni recibe de un solo pagador 100.000€ en 2014 y no renuncia al régimen.

 

 

 

-      El cálculo del volumen de operaciones debe elevarse a un año.

 

 

 

-      Si uno quiere acogerse al IVA de caja, es preciso optar por él, bien, al tiempo de presentar la declaración de inicio de actividad, o, en la declaración censal en el mes de diciembre anterior al año en el que se quiera aplicar.

 

 

 

-      Se aplica a todas las operaciones realizadas en el territorio donde se aplique el impuesto.

 

 

 

-      Cuando el destinatario es un consumidor final, también puede aplicarse.

 

 

 

-      El impuesto se repercute al tiempo de expedir y efectuar la factura, pero se entenderá producida, en el momento del devengo de la operación.

 

 

 

-      Las obligaciones de los sujetos pasivos acogidos a este régimen deberán:

 

 

 

·         Incluir en el libro registro de facturas expedidas

 

 

 

·         Incluir en el libro registro de facturas recibidas

 

 

 

·         Incluir en las facturas que emitan la mención “régimen especial del criterio de caja”

 

 

 

-      Para renunciar al IVA de caja, se tiene que presentar en la declaración censal en el mes de diciembre anterior al año que se quiere renunciar. Tiene una validez mínima de 3 años.

 

 

 

-      El sujeto pasivo queda excluido de este régimen, aunque sólo reciba de un pagador más de 100.000€ y en las demás operaciones no supere ese límite.

 

 

 

-      El derecho a la deducción para el destinatario de la operación nace en el momento del pago total o parcial del precio por los importes efectivamente satisfechos, o, el 31 de diciembre del año posterior al que se haya realizado la operación si el pago no se ha producido.

 

 

 

-      Si no se satisface el pago en los plazos establecidos y el devengo de la operación, y por consiguiente, el derecho a deducir se determine el 31 de diciembre del año posterior al que se realiza la operación, no se tiene que rectificar la declaración-liquidación en la que se dedujo el IVA soportado ni deducir las cuotas en el período correspondiente al pago.

 

 

 

Conclusión

 

 

 

Para finalizar, decir que, aparentemente, el IVA de caja puede funcionar bien, pero estamos a la espectativa de ver cómo evoluciona a lo largo de 2014. Así como la asimilan las grandes empresas, dado que debido al control y presión ejercido por la administración en el caso del acogimiento a este régimen, puede ser motivo de rechazo. De momento, no podemos decir mucho más, sólo esperar a ver su acogida y  asentamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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